Comité Central e Instituciones

La presencia judía en México se remonta a la conquista española, aunque fue sólo hasta los últimos años del siglo XIX y principios del XX cuando una inmigración masiva de judíos de Siria, Turquía, Grecia, los Balcanes y Europa del Este, huyendo de la persecución y la pobreza, da paso a las etapas iniciales de una comunidad judía mexicana moderna.

 

Poco a poco, los inmigrantes se enfrentaron a la necesidad de organizarse para prestar servicios religiosos y educativos a fin de mantener vivas sus tradiciones en el nuevo entorno y poder transmitir su legado milenario a las generaciones futuras. Por lo tanto, formaron núcleos según sus países de origen, una modalidad que persiste hasta nuestros días. Simultáneamente, cada núcleo o sector ha mantenido una existencia autónoma con respecto a sus asuntos internos mientras trabajan juntos en la solución de problemas y problemas compartidos. Se encargan de proporcionar a sus familias, servicios religiosos, educativos, sociales, culturales, de asistencia social y de conciliación y arbitraje a través de sus comités comunitarios de Honor y Justicia y de la Comisión Intercomunitaria de Honor y Justicia.

 

El 9 de noviembre de 1938, y debido a las dramáticas condiciones que padecían los judíos europeos, surgió el Comité Central Judío de México (CCCJM). Al principio funcionó como una asociación local con la intención de ayudar a los refugiados judíos que huían de la Europa nazi. Más tarde buscó satisfacer los requisitos de cohesión y representación política de los sectores comunitarios. Su nacimiento ha garantizado que dentro de la diversidad convivan la unidad y una existencia racional de comunidad. Se ha convertido en una clara respuesta a los imperativos que plantea la existencia judía moderna de construir puentes y abrir canales de comunicación con las instituciones del México contemporáneo, manteniendo siempre una sola voz.

 

Hoy en día el CCCJM actúa como el órgano representativo de la Comunidad Judía Mexicana. Su principal objetivo es promover relaciones cordiales y abiertas con el gobierno mexicano y con otras comunidades judías de todo el mundo, así como la seguridad.

 

El CCCJM mantiene estrechos vínculos con organizaciones internacionales como el Congreso Judío Mundial al que pertenece a través de su zona norteamericana y participa en foros judíos internacionales. Mantiene estrechas relaciones con muchas organizaciones judías internacionales.

 

Su agencia de análisis y opinión es Tribuna Israelita, que fue fundada en 1944 para contrarrestar el antisemitismo. A través de sus estructuras de voluntariado y profesionales, promueve un diálogo continuo con líderes de opinión en este país y la implementación de empresas conjuntas con diversas organizaciones nacionales. Genera una serie de publicaciones sobre las facetas religiosas, éticas y filosóficas del judaísmo, sobre la presencia judía en México y sobre el racismo. Al mismo tiempo, trata de sensibilizar a la opinión pública sobre los riesgos evidentes del antisemitismo y participa activamente en los debates sobre cuestiones nacionales. También está a cargo de las relaciones con grupos religiosos, académicos e intelectuales, promoviendo la comprensión del judaísmo y la Comunidad Judía de México. Tribuna Israelita colabora estrechamente con el American Jewish Committee y la Antidefamation League.

 

Existen dos Comités dedicados a la seguridad:

 

El Comité de Seguridad Comunitaria o Bitajón, se encarga de las instalaciones y la seguridad de los miembros dentro de las mismas.

 

El Comité de Acción Social se ocupa de apoyar a integrantes de la comunidad que sufren de delitos mayores como secuestros, amenazas y extorsiones, trabajando en conjunto con las autoridades correspondientes.

 

Por último, existe un Comité de Análisis Estratégico encargado de estudiar las necesidades de la Comunidad para los próximos 30 años y recomendar los pasos para mantenerse dentro del Mapa Estratégico que se ha aprobado.

 

En su estructura el Comité Central de la Comunidad Judía de México está formado por quince sectores comunitarios a los que está afiliada la mayoría (más del 90%) de la población judeo-mexicana:

 

Comunidad Monte Sinaí.

Formado por descendientes de inmigrantes de Damasco, Siria y Líbano. Ortodoxo

 

Comunidad Ashkenazí.

Formado por descendientes de inmigrantes de Europa Central y Oriental. Ortodoxo

 

Comunidad Maguén David.

Formado por descendientes de inmigrantes de Alepo, Siria. Ortodoxo

 

Comunidad Sefaradí.

Formado por descendientes de inmigrantes de Turquía, Grecia y los Balcanes. Ortodoxo

 

Centro Deportivo Israelita.

Institución deportiva, cultural y social que integra a miembros de todos los demás sectores.

 

Comunidad Beth Israel.

Formado por descendientes de inmigrantes de Estados Unidos. Conservador.

 

Comunidad Bet El.

Segunda generación en México. Conservador

 

Otras comunidades judías en el país:

 

Comunidad Israelita de Guadalajara. Ortodoxo

Comunidad Hebrea de Guadalajara. Conservador.

Centro Israelita de Monterrey. Ortodoxo.

Centro Israelita de Baja California (Tijuana). Ortodoxo.

Comunidad Judía de Cancún. Ortodoxo

Comunidad Hebrea de San Miguel Allende. Conservador.

Comunidad Judía de Los Cabos. Ortodoxo.

Comunidad Judía de Mérida. Ortodoxo.

 

PRESENCIA JUDÍA EN MÉXICO

La comunidad judía de México está conformada por aproximadamente 45,000 personas. La mayoría de ellos viven en la ciudad capital y sus suburbios en el estado de México, mientras que el resto en las ciudades de Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Cancún, San Miguel Allende, Los Cabos y Mérida.

 

Dentro de la estructura de la organización comunitaria, su red educativa judía es sobresaliente, coordinada por el Vaad Hajinuj. Quince escuelas y yeshivot, combinan en sus planes de estudio los programas oficiales y los estudios judaicos a las que asisten más del 90% de los niños judíos mexicanos. También hay una Universidad Hebraica que capacita a profesionales en educación judía. Debido a la variedad de opciones de educación judía, el nivel de desintegración de la familia judía es excepcionalmente bajo. La tasa de matrimonios mixtos es de alrededor del 8% y de ellos, el 85% se convierte al judaísmo, por lo tanto, la tasa neta de asimilación es inferior al 2%.

 

Cabe mencionar la participación dinámica del sector femenino judío en proyectos nacionales y comunitarios. Existe una amplia gama de organizaciones dedicadas al trabajo social, cultural y filantrópico que son coordinadas por Federación Femenina, integrada por cincuenta y tres grupos.

 

La juventud judía mexicana participa en diferentes organizaciones Tnuot y Juventudes Comunitarias, coordinadas por FeMeJJ (Federación Mexicana de Jóvenes Judíos)

 

Hay una amplia gama de organizaciones centradas en fomentar las relaciones entre Israel y México, donde destaca el Consejo Sionista de México, así como las asociaciones mexicanas de amigos de las diferentes universidades y hospitales israelíes quienes mantienen estrechos contactos con instituciones académicas oficiales y privadas del país y han participado en proyectos prioritarios nacionales a través del intercambio de investigaciones y know-how.